El gobierno del presidente José Antonio Kast anunció en marzo de 2026 una histórica alza en el precio de los combustibles en Chile, con aumentos cercanos a $370 por litro en gasolina y hasta $580 en diésel.
En algunos casos, el incremento total puede superar 30% en gasolina y más de 50% en diésel, lo que lo convierte en uno de los aumentos más fuertes desde el retorno a la democracia.
La medida se produjo luego de que el gobierno modificara el mecanismo de estabilización de precios (MEPCO), permitiendo que los valores internacionales del petróleo se reflejen más rápido en el precio final al consumidor.
¿Por qué el gobierno justificó el alza?
El Ejecutivo explicó que la decisión se tomó principalmente por tres razones:
- Alza internacional del petróleo, impulsada por tensiones geopolíticas como la guerra en Medio Oriente.
- Costo fiscal del subsidio al combustible, que estaba llegando a cerca de US$140 millones por semana, lo que el gobierno considera insostenible para las finanzas públicas.
- Responsabilidad fiscal, argumentando que seguir subsidiando el combustible podría aumentar el déficit del Estado.
Para mitigar el impacto, el gobierno anunció algunas medidas, como congelar tarifas del transporte público en Santiago y entregar subsidios a taxistas, entre otras ayudas focalizadas.

Repercusiones a corto plazo
Los efectos inmediatos han sido principalmente económicos y sociales:
- Aumento de la inflación: economistas proyectan que el alza del combustible podría empujar al alza los precios de transporte, alimentos y servicios.
- Compras de pánico en estaciones de servicio antes de que entrara en vigor el nuevo precio.
- Protestas y críticas políticas, incluso de sectores que apoyaban al gobierno.
- Impacto en la aprobación presidencial, con caída en encuestas y debate público sobre si el alza era inevitable.
El alza de combustibles responde principalmente a factores externos (precio internacional del petróleo) y a una decisión interna de reducir subsidios para proteger las cuentas fiscales. Sin embargo, en el corto plazo genera presión inflacionaria, malestar social y costos políticos, ya que el combustible afecta directamente el costo de vida de la población.
